Tan pronto como nunca estalla la
noche…
Y las sombras relucen sus alargadas figuras
bajo el farol de los postes
Como en un sueño el aire entona un canto armonioso y compasivo
Las gentes son estatuas viéndose
las caras
y el asombro una incrédula imagen
tomando forma de espanto
Una danza al compás de la fogata,
por que las llamas
también parlotean los susurros
que trae el viento
Un grito seguido de varios
gemidos llenos de dolor estremece el cuerpo y las almas…
Sin poder hacer nada, el lamento
queda en un solo silencio y el llanto…
El llanto se ha vuelto un susurro
más que la noche riega en los oscuros rincones de este maldito tiempo.
Una mujer llora y el cadavérico
espanto se hunde con su sangre… en el
infinito misterio de la tierra

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